miércoles, 3 de junio de 2009

Fin de curso



Mañana tengo la última catequesis y para celebrarlo haremos una fiesta, nada en especial, habrá refrescos, chuches y juegos en el patio, así pondremos el punto y final en este año de catequesis. Me hubiera gustado hacer una convivencia y llevarlos de excursión a algún sitio de por aquí cerca, pero es que son demasiado pequeños así que ese plan queda para más adelante.

En mi parroquia la preparación de la Primera Comunión dura 4 años, mi grupo de catecúmenos están en 3º, así que el año que viene si Dios quiere celebrarán su Primera Comunión.

Parece que fue ayer cuando empezamos el curso y ya sólo faltan unas horas para que termine y es que el tiempo pasa muy rápido. Tengo que decir que para mi el ser catequista es una bendición, me encantan los niños y más a esas edades, que son todos encantadores y lo mejor de todo es el tener la posibilidad de proclamar hoy la buena noticia de Jesús.

Puede parecer a simple vista que el ser catequista es tarea fácil, cosa que no es cierta ya que el catequista no sólo tiene que llegar al intelecto del catecúmeno, sino que tiene que llegar a su corazón, a su alma. Para esta sociedad donde lo que importa son los títulos académicos , esta clase de enseñanza habrá quienes piensen que carece de valor alguno, sin embargo aunque aquello que se aprende en catequesis no sirva para obtener un título, sirve para algo mucho más importante en esta vida, ser feliz.

Durante este tiempo he intentado que conocieran más a Jesús, les he enseñado a orar y no simplemente a memorizar oraciones y a decirlas sin saber muy bien su significado, hemos realizado actividades, les he enseñado valores cristianos y les he hablado del Sacramento que van a recibir el año que viene y que lo más importante es que van a recibir al Señor y que no importa qué regalos reciban o como será su fiesta.

Pienso que es muy importante la catequesis de Primera Comunión, pero más importante aún es que los niños tenga esa primera experiencia de la fe en su propia familia. Deben de ser los padres los primeros catequistas de sus hijos, es fundamental que en casa y no sólo en la catequesis los niños aprendan desde pequeños el valor de la oración, el por qué es importante que asistan los domingos a la Iglesia y los eduquen en el amor a Dios, y la mejor manera de que lo aprendan es con el ejemplo de sus mayores.



1 comentario:

  1. ¡Hermosa experiencia! Lo más importante es transmitir una experiencia viva de Cristo pues es ahí cuando realmente el Espíritu Santo imprime en el alma de los catecúmenos el amor del Señor.
    El catequista también debe ser responsable de prepararse a conciencia para transmitir una sana doctrina; enseñar realmente el Evangelio según el magisterio de la Iglesia, sin quitarle puntos o comas. "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame".

    ResponderEliminar