viernes, 15 de enero de 2010

El asesino favorito de América


Una de las cosas que más me divierte es ver series de televisión, sobre todo en la última década éstas destacan por su calidad, en ocasiones incluso es mejor que el buen cine, pues no tienen nada que envidiar hoy día a éste, ni por los actores, ni por las historias que cuenta.

Al hablar de series me refiero a "Lost", "Mujeres desesperadas", "A dos metros bajo tierra", Los Soprano" "True Blond" o "Dexter", (de la que hablaré a continuación). Un tema aparte son las series de televisión españolas, pero de eso hablaré en otra ocasión.

Hace unos días terminé de ver la cuarta temporada de "Dexter", hay que decir que "Dexter" es una serie fuera de lo común, pues todos sabemos que hay muchas series sobre abogados, médicos, forenses etc, pero que el protagonista de la serie sea un asesino en serie es algo novedoso, eso fue lo que me animó a verla. Otro motivo fue que el protagonista era Michael C. Hall, el que fuese David en "A dos metros bajo tierra". El trabajo que hace Michael C. Hall en "Dexter" es extraordinario, yo aconsejo verla en versión original para poder apreciar realmente la interpretación de este actor, los matices, la entonación en cada frase, etc.

Es curioso como a los pocos minutos empiezas a sentir simpatía por "Dexter" a pesar de ser un asesino y un monstruo como el reconoce. A pesar de eso, Dexter es un hermano, novio, compañero y amigo ejemplar. Pero en realidad, Dexter tampoco es tan malo, a mi no me importaría tenerlo como vecino, él sigue el Código de Harry, y después de todo no mata a nadie que no hubiera acabado en la silla eléctrica si toda la maquinaria judicial hubiera funcionado, así que es en cierto sentido un justiciero, (Qué conste que es ficción, no es que yo sea partidaria de cosas así)

La evolución de la serie en estas cuatro temporadas ha sido importante. Dexter ha conocido su oscuro pasado y sabe qué le hizo ser así, como el mismo dice "un cuerpo sin alma", se ha rebelado contra el Código de Harry y ha comprendido que lo necesita para su supervivencia, ha intentado compartir su gran secreto sin éxito, pues ya sabemos como terminó su amistad con Miguel Prado en la tercera temporada, y ha dado un paso más al convertirse en marido y padre en la cuarta.

Y hablando de la cuarta temporada, a parte del matrimonio de Dexter con Rita y su paternidad, se centra en "Trinity", un asesino en serie que es un nuevo reto para Dexter, y del que piensa en un principio que tiene mucho que aprender. Además a diferencia la primera temporada con el asesino del hielo, de Trinity conocemos todo, su familia, su pasado, cómo comete sus crímenes, etc. Otra cosa digna de mencionar es el final de la esta temporada, que ha sido impresionante, sobrecogedora, y en cierto modo incluso poética, "los dos nacidos en sangre", de esos finales que te impactan y te dejan pensando en ello durante días. Un final totalmente inesperado, y que deja la serie en un punto en el que puede pasar de todo, pero aún queda para que podamos disfrutar de una quinta temporada, y esperemos que no sea la última.


miércoles, 6 de enero de 2010

Día de Reyes.


Hay fechas que te hace viajar en el tiempo y volver a la infancia, esta para mí es una de ellas. Recuerdo cuando era una niña y esperaba cada año el 6 de enero con ilusión, me levantaba temprano para ver los regalos y estar todo el día jugando con mis hermanos. Yo hacía todo lo posible por ser una buena chica, pero aún así había veces que los reyes no me trataban muy bien y me traía cosas que no les había pedido, y otra cosa que no entendía era como a mi hermano nunca le dejaran carbón, por mucho que se lo mereciera. Luego cuando crecí ya comprendí éstas y algunas cosas más.

Fiestas como estas son las que sacan ese niño, ese peter pan que todos llevamos dentro, será por eso que vemos a los padres más ilusionados que los niños incluso, en las cabalgatas, recogiendo caramelos y esperando la llegada de los reyes Magos. Yo siempre me digo a mi misma que no voy a coger ningun caramelo pase lo que pase, y ahí me veo, dándome codazos con los que tengo a mi alrededor por coger unos cuantos caramelos de esos de propagada de los bancos, que todo hay que decirlo están muy malos.

Pero dejando a un lado estas tradiciones de la cabalgata, los regalos y demás es necesario que tengamos en cuenta la fiesta que celebramos hoy, la Epifanía del Señor, ya que con toda la parafernalia que se forma en torno al día de hoy es necesario recordar que celebramos la manifestación del Señor, que eso significa Epifanía, Jesús se manifiesta a los Reyes magos para ser adorado.
Esta fiesta debería de recordarnos que también nosotros debemos de ir a adorar al señor y a presentarle nuestras ofrendas, ofrendas que no tienen por qué ser oro, incienso y mirra, sino nuestra oración y sacrificios.

¡Feliz día de Reyes!